Las Ciudades Imperiales no constituyen una región geográfica en sí misma, sino que son cuatro ciudades que comparten un legado histórico común: todas fueron capitales del Reino de Marruecos o de los imperios y dinastías que precedieron al estado monárquico actual. Estas ciudades son Fez, Marrakech, Meknes y Rabat.
Debido al esplendor que alcanzaron durante sus periodos de capitalidad, todas ellas conservan monumentos de gran importancia como palacios reales, medinas, murallas, kasbahs y madrasas. Además, todas cuentan con el privilegio de haber sido designadas Patrimonio Mundial por la Unesco.

Las Cuatro Joyas Imperiales

Fez

Marrakech

Meknes

Rabat
- Fez: Considerada la capital cultural y espiritual de Marruecos. Fue capital en distintos periodos desde el siglo IX bajo diversas dinastías (idrisí, meriní, saadí, entre otras). Destaca por albergar la mezquita Karaouine, cuya universidad es considerada por algunos como la más antigua del mundo, además de sus famosas curtidurías y artesanía en cerámica y madera.
- Marrakech: Fue la capital de los imperios almorávide y almohade (siglos XI-XIII) y de las dinastías saadí y alauí. Su plaza Jemaa el-Fna es Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por su ambiente único. Es la gran puerta de entrada turística del país, con una oferta de ocio muy animada y barrios modernos como Gueliz.
- Meknes: Es la más pequeña de las ciudades imperiales y fue capital únicamente durante el reinado del sultán alauí Moulay Ismail (fines del siglo XVII y XVIII). Conserva un ritmo de vida tradicional y rincones de gran encanto como las puertas monumentales de la muralla (Bab Mansour) y el palacio real Dar El-Makhzen.
- Rabat: Es la capital actual de Marruecos desde el siglo XX, aunque ya fue capital en el siglo XVIII. Su ubicación en la costa atlántica le otorga un carácter único. Entre sus monumentos más destacados se encuentran la Kasbah de los Udayas, la Torre Hassan II y el Mausoleo de Mohammed V.
Cómo visitar las ciudades imperiales
El acceso a estas ciudades es sencillo gracias a una infraestructura bien conectada:
• Transporte Aéreo: Marrakech, Rabat y Fez cuentan con sus propios aeropuertos internacionales. Meknes, aunque no tiene aeropuerto propio, se encuentra a solo 65 km del aeropuerto de Fez Saiss.
• Transporte Terrestre: Las cuatro ciudades están conectadas por autopistas (como la A-1, A-2 y A-3) y carreteras nacionales, lo que facilita las rutas circulares. También están unidas por trenes convencionales y, en el caso de Rabat, por la red de alta velocidad que viene desde Tánger.
• Opción Recomendada: El uso de un vehículo privado con chófer (turismo o minivan) es una forma cómoda, flexible y segura de recorrer estos destinos.
Tour marruecos cuenta con paquetes específicos y propuestas a medida para visitar estas cuatro ciudades, aprovechando su experiencia sobre el terreno.
